Energía limpia en la finca: nuestras placas solares
Antonio Naranjo2 min de lectura

El sur de Gran Canaria tiene un clima especialmente bueno para el mango. El mismo sol que madura la fruta es el que usamos para producir buena parte de la electricidad de la finca.
Las placas están instaladas aquí, no en un tejado lejano. Gracias a ellas reducimos la huella de carbono de la actividad en un 50 %. No es un añadido para la foto: es la energía con la que se mueve el cultivo cada día.
Qué encienden realmente
La electricidad de la finca no se va en oficinas. Se va en lo que mantiene los árboles y el fruto recién cogido:
- El bombeo del agua de pozo hasta la plantación.
- El riego automático, por goteo y miniaspersión.
- Las cámaras de refrigeración, donde el mango se guarda a 14-16 °C después de la recolección.
Sin esa corriente, el agua no llega a la raíz y el fruto no se puede enfriar en el momento. Las placas forman parte del mismo ciclo que el pozo y la cámara, no de un capítulo aparte.
Cómo entendemos la sostenibilidad
Para nosotros no es una etiqueta ni una tendencia de temporada. Es la manera de seguir cultivando en el sitio donde la finca empezó en 1965. Cuidar el entorno de los árboles es también dejar que Mogán pueda seguir dando mango dentro de muchos años.
Las placas se suman a decisiones que ya son el día a día:
- Agua de pozo propio, medida, sin depender de una red externa para el riego.
- Colmenas propias para que la flor se polinice de forma natural.
- El seguimiento de ingenieros agrícolas, con los estándares de Global G.A.P. y Producción Integrada.
Ninguna de estas medidas, sola, cambia el panorama. Juntas, y sostenidas año tras año, son la forma en la que entendemos un buen mango: con respeto por la tierra que lo da.