Envío gratuito en Gran Canaria

Volver al blogCalidad

Del árbol a la cámara frigorífica: el camino del mango

Antonio Naranjo2 min de lectura

Del árbol a la cámara frigorífica: el camino del mango

Un mango recién cogido no ha terminado su camino en el árbol. A partir de ese momento, el trabajo consiste en no estropear lo que la finca ya ha hecho bien. El calor de Mogán, una espera de más o un traslado sin frío bastan para que el fruto llegue distinto de como salió de la rama.

Por eso el camino es corto, y lo controlamos nosotros.

Qué ocurre dentro de la finca

El mango no pasa de la rama al camión. En Mogansol recorre estos pasos, siempre aquí:

  1. Se recolecta a mano, eligiendo el punto de cada fruto.
  2. Se limpia.
  3. Se coloca con cuidado en cajas, en el almacén.
  4. Entra en nuestras cámaras de refrigeración.

Las cámaras mantienen una temperatura constante de 14-16 °C. No es una cifra elegida al azar. Es el rango que mejor conserva el mango sin acelerar la maduración ni dañar la textura. Más frío de la cuenta puede estropear la pulpa. Más calor adelanta una maduración que todavía no toca.

Por qué el frío está en la finca y no en otro almacén

Las horas delicadas son las que van de la recolección al transporte. Si el mango espera al sol, o viaja sin frío hasta una cámara ajena, esa ventana se pierde. Al tener las cámaras en la finca, el fruto entra en frío el mismo día que sale del árbol.

Después, el traslado se hace en camiones refrigerados, también a 14-16 °C, para que la cadena no se rompa en la carretera. Es más trabajo y más inversión que guardar la fruta donde haya sitio. Es, también, la diferencia entre un mango que llega en buen estado y uno que no.

La frescura que notas al abrir la caja empieza mucho antes de pulsar «añadir al carrito». Empieza en estas cámaras, el día de la cosecha.